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Justin Timberlake inaugura el 2014 cinematográfico

El nuevo año se abre con una tanda corta de estrenos en España que por segunda semana consecutiva se adelanta al miércoles, por las fiestas navideñas. Son en total seis películas entre las que destaca la nueva pelicula de los hermanos Coen: “A propósito de Llewyn Davis”.

En los albores de la década de los sesenta, Greenwich Village (Nueva York) es un hervidero de jóvenes artistas y músicos de folk en el ambiente bohemio y vanguardista que empieza a fraguarse en la ciudad. En este contexto, Llewyn Davis es otro joven que trata de abrirse camino dentro del folk. Trabajos mal remunerados, hambre, frío y audiciones en sitios de mala muerte son el peaje que hay que pagar para llegar a la cima. Todo cambia cuando el famoso productor Bud Grossman le da una oportunidad.

Inspirada libremente en las memorias del cantautor de música folk, Dave Van Ronk, que lleva por título “El alcalde de la calle MacDougal”, “A propósito de Llewyn Davis” es un drama musical que explora la efervescencia artística y vanguardista del mítico barrio residencial de Manhattan, Greenwich Village, ambientado en la década de los años 60 antes de la irrupción de los mitos del movimiento folk Bob Dylan, Peter, Paul and Mary o Joan Baez. Los hermanos Coen, Ethan y Joel, llevan a cabo un retrato intimista y desolador de un perdedor en mayúsculas, acuciado por la mala situación económica y por la toma de malas decisiones, que trata debuscarse la vida con su música por este epicentro de la bohemia y la vanguardia neoyorkina. Los responsables de auténticas joyas del cine reciente como “Muerte entre las flores”, “Barton Fink”, “El gran Lebowski” o “No es país para viejos” se apoyan en la excelente e inquietante fotografía de Bruno Delbonnel (Amelie) para conseguir una nueva nominación a la Mejor Película en los Globos de Oro de 2014, antesala de los Oscar.

Oscar Isaac es un actor norteamericano de origen guatemalteco que ha participado en reconocidas producciones como “Che: Guerrilla”, “Robin Hood de Ridley Scott” o “Drive”. Su interpretación como LLewyn Davis le ha valido una nominación al Globo de Oro. A su lado, Carey Mulligan (El gran Gatsby 2013), John Goodman (Roseanne), Justin Timberlake (La red social), Ethan Phillips (La isla) o Robin Bartlett (Shutter Island) intervienen en “A propósito de Llewyn Davis”.

“A propósito de Llewyn Davis” recrea el auge del folk en el Nueva York de finales de los 50

El Periódico — “Es una película hecha en Nueva York, por neoyorquinos, llena de neoyorquinos, sobre un tiempo en Nueva York que cambió este país y creo que también el mundo”. Es la definición más precisa que se puede dar de ‘A propósito de Llewyn Davis’. Y la dio el propio Llewyn Davis, es decir, el actor Oscar Isaac (Ágora) al recoger un nuevo premio para el último filme de los hermanos Coen. Ocurrió en Nueva York, claro, ciudad adoptiva de estos cineastas de Minnesota que hacen en su película número 16 un precioso homenaje a la música folk que popularizó su paisano, Bob Dylan.

“Teníamos claro el momento cultural que queríamos contar: finales de los 50 y principios de los 60, en el Village de Nueva York, justo antes de que apareciera Dylan”, explica Joel Coen, el mayor de los dos hermanos, el más alto, serio y moreno. “Bob apareció y lo cambió todo. Todo el mundo sabe lo que pasó después, por eso nos parecía más interesante la etapa anterior”. ‘A propósito de Llewyn Davis’ no habla de Dylan, sino de los años previos, de esos personajes que empezaron tocando en Washington Square y acabaron pululando por Greenwich Village, viviendo de tocar de café en café, durmiendo de sofá en sofá. Habla de una época olvidada por breve, pero fundamental para la cultura americana en general y para la música en particular, y sin la que, probablemente, Dylan no habría sido Dylan.

Gaslight café, 1961. Es la frase que abre la película. Ni el momento ni el lugar elegidos por los Coen son casuales. Aquel año, Bob Dylan había llegado de Minnesota a Nueva York atraído por el revival folk que llevaba gestándose desde mediados de los 50. Su primer concierto lo dio en el Café Wha?, uno de los pocos lugares que aún resiste.
Pero el bar de conciertos más famoso entonces era el Gaslight. “El dueño solo dejaba cantar a Bobby [Dylan] cuando necesitaba vaciar el local”, contó con cierta mala baba Dave Van Ronk, un residente del citado bar y pieza clave de esta época, en sus memorias, ‘The mayor of MacDougal Street’ [El alcalde de la calle MacDougal], que han sido la inspiración principal para los Coen.

Las aventuras y desventuras de Van Ronk en aquel Nueva York frío y gris (con los colores del álbum The Freewheelin, de Dylan) fueron la base para este Llewyn Davis. “No sé muy bien de dónde salió la idea –recuerda Ethan, el hermano pequeño, más bajito, pelirrojo y que no para de reírse–. Un día Joel dijo: ¿Y si a Van Ronk le pegan una paliza en el callejón del Gerde’s Folk City?”, recuerda Ethan. Y así arranca la película. Gaslight Café, 1961, Llewyn Davis canta Hang me, oh hang me, una de las canciones más famosas de Van Ronk, sale del bar y un desconocido le noquea.

El Gerde’s Folk City (o solo Folk City), en la calle MacDougal, era otro de los cafés-epicentro de la escena folk. Era el más grande y el único con licencia para vender alcohol. Lo regentaba Izzy Young, de quien Van Ronk habla en su libro: “Un día, paseando por MacDougal [entre Bleecker y la calle 3] vi aquel letrero: Folklore Center. Pensé: ‘¿Qué demonios?’. Entré y conocí a Izzy Young, que sería una figura clave en la escena del folk durante la siguiente década”.

Club social de toda una generación

El Folklore Center se convirtió enseguida en el club social de toda aquella generación. “Podías comprar discos de música folk, libros, accesorios”..., explica Van Ronk. Young fue una especie de líder espiritual, de nexo entre todos los músicos que acudían a él tanto si necesitaban una guitarra o dar un concierto como si olvidaban las llaves de sus casas. Si por algo se caracterizó aquella época fue por el sentimiento de comunidad que tenían. Se ayudaban entre ellos, dejaban su sofá a quien lo necesitara, hacían préstamos sin esperanza de cobrarlos. Fue un movimiento que nació pegado a ideales de la izquierda, muy comprometido y político, y también en esto se adelantó a la juventud hippie y antibélica de los 60. Entre sus primeros miembros había gente afiliada al partido comunista y excombatientes de la Brigada Lincoln (los estadounidenses que lucharon junto a los republicanos en la Guerra Civil española).
Los Coen no hablan de política en la película, siguiendo un poco la estela menos radical de Van Ronk. Sin embargo, el Village neoyorquino en los 50 era música y política. Y, por eso, cantaban canciones folk: sencillas, democráticas, populares, nacidas en el campo, en las granjas, que “iban pasando de cantante en cantante”, como recuerda Van Ronk. “En sus inicios, el folk era un proceso más que un estilo”. O como dice Llewyn Davis en la película: “Si no es nuevo y nunca envejece, entonces es una canción folk”. Y estos chicos de ciudad las aprendieron todas gracias al Anthology of american folk music, un recopilatorio de canciones clásicas publicado en 1953 por Harry Smith.

Héroes ‘folk’. “Fue un momento importantísimo para la ciudad”, cuenta el máximo crítico de música popular del diario ‘The New York Times’, Jon Pareles, tras el concierto Another day, another time, organizado en Nueva York para celebrar la música de la película y en el que cantaron desde Joan Baez y Elvis Costello hasta Marcus Mumford o el propio Oscar Isaac. “Hasta el Village llegaban jóvenes de todo el país –prosigue el periodista–. Granjeros, mineros, soldados… que simplemente querían tocar las canciones que habían aprendido en su lugar de origen”.
Entre aquellos jóvenes estaba Tom Paxton, soldado que viajaba cada viernes a Manhattan para cantar y el domingo volvía a la base militar, una dinámica que continuó hasta que pudo hacer una carrera como cantante folk. Hoy está considerado otra de las figuras importantes de la época. Los Coen, de hecho, se inspiraron en su historia para uno de sus personajes, Troy Nelson (interpretado por Stark Sands), el bonachón amigo de Jim (Justin Timberlake) y Jean (Carey Mulligan), nombres prestados de uno de los dúos más populares del folk sesentero: Jim & Jean.
Los referentes, sin embargo, no son tan sencillos cuando hablamos de una cinta de los Coen: el personaje de Jim canta como Paul Clayton. Y Troy, Jim y Jean tocan en el Gaslight de la película la clásica balada 500 miles que popularizara el trío de los sesenta Peter, Paul & Mary. Así son los Coen, tan cinéfilos como melómanos. Y en parte gracias a la ayuda de un experto y viejo colaborador, el músico y mentor musical T-Bone Burnett. “Viví aquella época. Yo estuve en el Gaslight Café”, dice.

Juntos van más allá en su nivel de detalle por rescatar esos años. Además del enjambre político que era el Village y aunque el folk fue el que acabó triunfando comercialmente, entonces se movían por esas mismas calles los ‘bluegrassers’ (una modalidad del country), algunos ‘bluesmen’ y los que quedaban de la generación beat (los amigos de Kerouac, Ginsberg…), que “escuchaban jazz, bebop, consumían drogas duras y odiaban la música folk”, recuerda Elijah Wald, músico y amigo de Van Ronk, y quien se encargó de acabar sus memorias tras su muerte repentina en 2002.
Esa enemistad latente, ‘beatniks’ contra ‘folkies’ (aunque algunos, confundiéndoles por su aspecto con barba y ropas viejas, les llamaran a todos ‘folkniks’), folkies contra jazzmen, se convirtió también en una lucha entre generaciones que los Coen cuentan a través del personaje de John Goodman, “la sirena”, según él, de esta “odisea a ninguna parte” que protagoniza Llewyn Davis. “¿Qué tocas? –le pregunta Roland Turner, el personaje de Goodman inspirado en el artista de R&B, Doc Pomus, a Llewyn Davis–. “¿Folk? Pensé que habías dicho que eras músico”, se contesta a sí mismo con ironía.

En la película, Turner y Llewyn se conocen en un viaje en coche de Nueva York a Chicago que este último hace para presentarse ante uno de los grandes productores del momento, Bud Grossman (inspirado en Albert Grossman, quien convirtió en un fenómeno a Peter, Paul & Mary, y a Dylan). Un episodio tomado de El alcalde de la calle MacDougal. “Mi personaje solo está inspirado en Van Ronk, pero no es Van Ronk [que tuvo más éxito que Llewyn]”, aclara Oscar Isaac sobre su personaje en una habitación de hotel en Nueva York, recuperándose aún del concierto de la noche anterior.

“En el libro, él cuenta el pasaje de Chicago brevemente, pero los Coen decidiron fijarse en esa parte porque casi siempre es de esos sentimientos horribles, de la desesperación o del fracaso, de donde nace la música”. Una vez en Chicago, Grossman (el real y el de la película) le hace interpretar un tema. Llewyn Davis, como en su momento hizo Van Ronk, toca un balada folk clásica (en el filme, ‘The death of queen Jane’).

Solo viejas canciones

“Llewyn quiere ser auténtico y solo canta viejas canciones, pero la cultura a su alrededor se mueve hacia delante –explica Oscar Isaac–. Es curioso, todos decían y querían ser auténticos cuando, en realidad, principalmente tocaban canciones de otros”, añade T-Bone, y dice del que fue su primer maestro: “Todos hacían lo mismo, pero algunos lo hicieron mejor. Y Dylan lo hizo mejor que nadie”.
¿Y entonces qué hará Llewyn Davis: moverse con los nuevos Dylan que quieren avanzar o seguir igual, con sus canciones viejas que no envejecen? Es Grossman quien da la clave: “No veo dinero aquí”. Efectivamente, el dinero estaba en la voz más áspera que se había oído nunca en el Village (y que se oye de fondo en ese Gaslight Café, el guiño final de los Coen). La voz de un joven de Minnesota que, según Van Ronk, en 1961 “gorroneaba comida y dormía en sofás”, con mucha frecuencia el suyo. Un sofá en el que aprendió todo lo que pudo para acabar transformando el humilde revival folk neoyorquino en la gran escena folk, un movimiento mundial que, efectivamente, cambió la música y la cultura para siempre. Oscar Isaac dio en el clavo.

¿Que queda del Nueva York folk?

Del que se ve en la película de los hermanos Coen, queda muy poco. Con el éxito masivo del folk y los conciertos en salas grandes, el público abandonó Washington Square, centro del Greenwich Village, catalizador de este movimiento; y también los pequeños cafés. Solo resisten el Café Wha?, donde cantó Dylan por primera vez; y el Bitter End. Ni rastro del Gaslight, que recrearon para la película en Brooklyn. Y aunque nunca tuvo conciertos, sigue en pie y siempre lleno el Café Reggio, el lugar del primer ‘cappuccino’ de Manhattan y donde Jean (Carey Mulligan) le echa en cara su desidia a Llewyn (Isaac). Eso sí, la zona, ahora ocupada por la New York University aún es una de las más jóvenes y vibrantes de la ciudad. Probablemente, por eso, Dave Van Ronk no la abandonó hasta su muerte en 2002. En 2004, celebraron su fidelidad poniendo su nombre a una calle.

‘A propósito de Llewyn Davis’, el amargo y magistral musical folk de los hermanos Coen

“No creo que hagamos cine nuevo, sino cine inspirado en el clasicismo de nuestro país. Trabajamos dentro de una tradición y queremos ser consecuentes con ella”. Palabras de Joel Coen al recibir la Palma de Oro de Cannes en 1991 por Barton Fink. Una cita que describe perfectamente la última película del tándem creativo que forma con su hermano: A propósito de Llewyn Davis, inspirada en la escena de la música folk en el Nueva York de los primeros 60.

Nominada a los Globos de Oro como Mejor comedia o musical y ganadora del Gran premio del jurado en Cannes, inaugura a lo grande el nuevo año en las pantallas españolas, con el estreno fijado para el 1 de enero.

Los Coen han regresado a la senda de sus obras maestras (Muerte entre las flores, Barton Fink, o Fargo) con Llewyn Davis, un ficticio cantautor folk, basado en la figura de Dave Van Ronk, que sobrevive en el Village actuando por cuatro dólares, durmiendo en los sofás de los conocidos que le acogen y gorroneando lo que puede a las amistades. Creyendo firmemente en su talento, pero amargamente rechazado por discográficas. A propósito de Llewyn Davis combina el agrio naufragio y el toque cómico de los Coen en lo que, en puridad, es un musical.

A propósito de Llewyn Davis es la prima hermana de Barton Fink. Si en aquella los hermanos Coen crearon un alucinado popurrí de los renombrados escritores que recalaban en California en busca de dólares (Clifford Odets, William Faulkner); en Llewin Davis repiten la jugada con un homenaje atmosférico y sonoro a un mundo que ya no existe, plagado igualmente de referencias culturales, y que gira también sobre la creatividad y el talento.

Oscar Isaac fue reclutado como Llewyn Davis al cumplir los requisitos de cantante e intérprete. Y el actor, de origen guatemalteco, ha aprovechado la oportunidad para componer un personaje triste y caradura. Los Coen desatan su pasión por el folk con una selección de temas de la época que Isaac y el resto del reparto grabaron en una sola toma para dar la sensación de autenticidad. Carey Mulligan, como el amor frustrado de Davis, y Justin Timberlake, también actúan y cantan.

El largo camino hacia Bob Dylan

RTVE — El tramo central es una deliciosa odisea surrealista desde Nueva York a Chicago, en el que Llewyn Davis comparte coche con un deslenguado músico de jazz (John Goodman), y un lacónico poeta beat (Garret Hedlund en una repetición de su papel de On the road). La película refleja así el maridaje que la música folk tejió con la contracultura urbana, despojándose de su tradición pueblerina, hasta cristalizar en la totalizadora figura de Bob Dylan.

Explicado suena a tesis pero, como el buen cine de los Coen, la película funciona a varios niveles y cada vez que Llewyn Davis coge la guitarra deja un emocionante testimonio de su fracaso. El personaje que interpreta F. Murray Abraham, (un trasunto del manager de Bob Dylan, Albert Grossman), lo resume en una frase: “No veo dinero allí”.

Aficionados a incluir su propio proceso creativo en las tramas, la película ofrece una lectura: el arte de Llewyn Davis está demediado por la ausencia de su antiguo compañero. Cuando uno de los dos falte, parecen decir los Coen, el otro se convertirá en un fantasma. Mientras, les queda mucha veta de cultura norteamericana que redescubrir. Dos décadas después de Barton Fink, los hermanos pueden presumir de consecuentes.

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Conversación con 2 comentarios...

Webmaster

¿Para esta película?
Lo dudo. Se está estrenando en fechas muy dispares en diferentes lugares... además, la promoción se hace antes, no después del estreno ;)

Saludos

Armando

Alguien sabe si visitara el hormiguero 3.0?