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Entrevista Cadena SER: «Odio decirle a la gente lo que debe pensar sobre una película»

El actor y cantante, que estrena hoy viernes, 2 de diciembre, la película ‘In Time’, ha charlado con ‘La Script’ de la Cadena SER. Es un hombre muy acostumbrado a pasearse por los escenarios de medio mundo… pero por la actitud que muestra al entrar en la habitación, nadie lo diría. Justin Timberlake, 30 años, camina tímidamente hasta su silla y se sienta con aire apocado antes de empezar a responder las preguntas de los periodistas en un céntrico hotel madrileño. En el momento de la entrevista falta aproximadamente un mes para el estreno de su nueva película en nuestro país —‘In Time’ llega a los cines el 2 de diciembre—, y el intérprete habla de ella como si lo hiciera de un hito de la ciencia—ficción. Sin pasión, pero con una convicción puramente intelectual que parece fruto de muchas horas de reflexión…

‘In Time’ es un thriller de ciencia—ficción que retrata un futuro a medio plazo, en el que los seres humanos disponen de un indicador verde —en su antebrazo— que mide el tiempo que les resta de vida. Todos nacen con un año acumulado que comienza a consumirse cuando cumplen 25. Siendo esto así, los ‘millonarios en tiempo’ no tienen que preocuparse por la muerte [de hecho permanecen con ese aspecto juvenil para siempre]… pero los ‘pobres’ tienen que trabajar duramente cada día para acumular minutos y no perecer. «Ya era un gran fan de Andrew Niccols cuando leí el guión de la película» —el director, también guionista de ‘El show de Truman’ y artífice de ‘El señor de la guerra’. «Me sentí al leerla, en muchos sentidos, igual que me sentí cuando vi ‘Gattaca’ por primera vez. Incómodo, fascinado… intrigado… Encontré la idea muy provocativa», reconoce Timberlake, que encuentra una lectura común entre ambas películas. «Creo que las mejores películas de ciencia—ficción se convierten en algo así como un análisis social, y Andrew hizo eso con ‘Gattaca’, hablar de la genética, de cómo clasificamos a la gente».

Justin Timberlake es muy consciente de las protestas contra el sistema que llenan las portadas de los periódicos, «pero creo que incluso sin esas noticias es una película muy interesante porque el declive de la economía ha sido parte de la conversación durante ya muchos años». Asegura que, para la preparación del personaje, se han barajado la referencia de Robin Hood —«creo que a la audiencia le encanta ver cómo se abate, se derriba la injusticia»— y la de ‘Bonnie & Clyde’«puestos al día». Un periodista le pregunta si considera que la cinta tiene tintes comunistas, por aquello del reparto de la riqueza. «Eso no lo voy a tocar ni de lejos», dice entre dientes con una sonrisa. «Creo que la película tiene muchos temas, que también toca nuestra obsesión por estar guapos y jóvenes para siempre», y titubea antes de continuar. «Solo dudo a la hora de comentar algo político porque odio decirle a la gente lo que debe pensar sobre una película. Quiero decir… soy un actor». Enseguida vuelve a su personaje. «Realmente me gustaba la idea de interpretar a un hombre corriente que, simplemente, es arrastrado fuera de su terreno, está al límite».

Corriendo en traje de un lado para otro

La imagen de Timberlake que permanece en la retina del espectador después de ver la película es la de un hombre que corre, de un lado para otro, enfundado en un elegantísimo traje negro. ¿Cómo se sintió durante el rodaje —le preguntamos—, cómodo o disfrazado? «Las dos cosas. La película está muy llena de estilo, yo no quería ser quien rompiese el estilo de la película. Desde la música hasta la fotografía, todo el mundo ha trabajado unido para lograrlo. Durante buena parte de la cinta corro de un lado para otro en un traje porque lo llevo a la fiesta, y esa es la única ropa que visto durante la siguiente media hora. Era un poco peor para Amanda, que tenía que correr con tacones altos. Muy bien, por cierto», bromea sonriente. La escena a la que se refiere es la que desata toda la trama de acción, en la que el trabajador de fábrica que encarna Justin Timberlake —llamado Will Salas, hijo de Olivia Wilde— pasa a ser un fugitivo a los ojos de los agentes que velan por que el tiempo no caiga en las manos adecuadas.

Esa fiesta comienza con una particular partida de póker, en la que lo que se juega no es dinero, sino tiempo. «Fue muy divertido interpretar a este personaje porque lleva ropa normal, está en el bar, y allí es donde se siente cómodo… Luego me ves en la escena del póker, donde hay un cambio; el personaje hace movimientos muy sutiles porque no está cómodo del todo con ese traje. En esa escena, Salas trata de probar a todo el mundo que es de donde ellos son, y realmente no lo es. La audiencia está viviendo la película a través de mí… así que quise ser vulnerable y mostrarlo, porque creo que eso provoca que la audiencia esté más relacionada con él». El traje que muestra la incomodidad de Timberlake y que después se convierte en su chándal particular… no es un traje cualquiera. «Ha sido genial tener a Colleen Atwood como diseñadora de vestuario. Ella hizo que el traje fuera elástico, que se diese de sí cuando corría». Y con ese comentario termina la cortísima entrevista. Su publicista le advierte de que debe irse al aeropuerto, donde este chico con jersey de punto y discretas gafas pasará, seguramente, desapercibido.

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